viernes, 19 de diciembre de 2008

LAS ETNIAS DE COLOMBIA


El pueblo colombiano ha sufrido desde hace varios siglos, una problemática de nunca acabar debido a la otorgación de territorios. Las lógicas de construcción de estos territorios se han venido desarrollando en torno al conflicto, pues ha valido más la ambición de unos pocos que la justicia y el bienestar del pueblo. En Colombia, el desplazamiento es uno de los problemas mas complejos que aqueja a la población siendo notoria la relación entre conflicto, desplazamiento y el despojo de la tierra. Las políticas que se han venido adelantando y las estrategias que el Gobierno Nacional ha venido implementando no han sido suficientes para la magnitud de las necesidades que han sobrepasado las respuestas del Estado y aún de la Comunidad Internacional Cooperante.

Para empezar daré una definición de territorio según Carlos Vladimir Zambrano[1]: Se entiende por territorio el espacio terrestre, real o imaginado que un pueblo (etnia o nación) ocupa o utiliza de alguna manera, sobre el cual genera sentido de pertenencia, que confronta con el de otros, lo organiza de acuerdo con los patrones de diferenciación productiva (riqueza económica), social (origen de parentesco) y sexo/género (división sexual de los espacios) y ejerce jurisdicción. En tanto que el territorio es humanizado, cultivado, representado, etc., genera comportamientos culturales en torno a él, leyendas, temores y topónimos. Cada pueblo, comunidad o sociedad quiere ser soberana sobre su territorio y ejercer autoridad en la comunidad política. Como los pueblos son diversos étnica, política y culturalmente, las nociones de espacio varían de pueblo a pueblo, de nación a nación, de Estado a Estado.

La población colombiana, ha sufrido diversas luchas territoriales y éstas se producen cuando entran en relación distintas percepciones de pertenencia, dominio y soberanía sobre el espacio; esto no es ajeno al diario vivir de muchas comunidades que se han visto atropelladas incluso por los regímenes que nos han gobernado a través del tiempo, como es el caso de Carimagua; el escándalo que se despertó por este tema es sin duda alguna la muestra palpable de que las políticas del Estado han tendido siempre ha beneficiar a los grandes empresarios del país olvidándose del pueblo que vive en la miseria. Lamentablemente, como se expone

en el texto de Cecilia López “Carimagua un modelo desplazador”: “En las diferentes épocas de la vida nacional el estado ha sido un actor vital y el que decide el futuro de la tierra, por la sencilla razón de que la mayor parte de la superficie agrícola explotada fue alguna vez de propiedad pública. Por otro lado de las tensiones que se han presentado durante los años, la mayoría han sido contiendas entre grandes y pequeños poseedores en las que el trasfondo del conflicto se traduce en una constante disputa entre el trabajo y la tierra”.

He aquí la relación directa del Estado, el pueblo y el territorio. La pregunta sería: ¿El estado ha garantizado a las comunidades de Colombia la propiedad sobre los terrenos en los que desarrollan su cultura? ¿Cuáles han sido las políticas que se han creado para la distribución de los territorios?

La constitución de 1991, promovió a la política a los afrodescendientes, gitanos, inmigrantes y a los mismos indígenas. Así mismo, desarrolló el denominado “proceso de comunidades negras” basado en el fundamento del reconocimiento territorial manifiesto en el Artículo Transitorio 55 de la nueva Constitución. Entre los indígenas posibilitó hablar de los territorios continuos y discontinuos. Pero como muchas realidades territoriales, se suscitaron enfrentamientos que incluso rompieron las formas rituales de uso del espacio entre comunidades.

La Ley 70, de agosto 27 de 1993, desarrolló el A.T 55 y estableció en su capítulo III los aspectos fundamentales relacionados con la titulación colectiva. Estas normas establecen los consejos comunitarios, las áreas que se excluyen y los procedimientos generales de titulación. El problema es que el nuevo ordenamiento territorial derivado de la Ley 70 de 1993 se constituye en fuente de conflicto al momento de avanzar en los procesos de delimitación, en muchos de los casos en los que no es posible generar consensos alrededor de los linderos entre indígenas y negros, en estos casos no se trata simplemente del desacuerdo por un límite, en ello juega el estado de los recursos, especialmente del bosque, pero también elementos contextuales relacionados con la historia de los asentamientos. La metodología asumida desde el año de 1995 para la delimitación de territorios colectivos, o la conformación y ampliación de resguardos, se ha constituido en alternativa favorable a la resolución de conflictos y en oportunidad de oponer barreras para la formación de nuevos problemas.
Sería bueno remitirse a la página http://www.etniasdecolombia.org/raices.asp, donde se evidencia la situación actual de los resguardos; es un artículo muy interesante que se denomina: Género, Étnia y conflicto.


[1] Politólogo, M. Sc. Universidad Javeriana, Bogotá (Colombia); y doctor en antropología social y cultural por Universidad de Sevilla (España). Ha sido profesor los departamentos de Ciencia Política de las universidades Javeriana y Nacional de Colombia y, profesor invitado de las Universidades Nacional Autónoma de México, Cádiz e Internacional de Andalucía.

http://www.etniasdecolombia.org/raices.asp

ESTE ES MI BARRIO



















Mi casa se encuentra ubicada en el límite entre dos barrios: Centenario y San Nicolas. Es bien curioso encontrar mezclados todos los estratos socioeconómicos en este sector, pues uno encuentra la abundancia y la pobreza de una esquina a otra.
Por todo el sector encontramos una quebrada de aguas negras que colinda con los patios de las casas, en algunas ocasiones expele mal olor.

lunes, 10 de noviembre de 2008

¿Que es la Verdad?



¿QUÉ ES LA VERDAD?


El hombre a través de la historia siempre se ha inquietado por alcanzar el conocimiento que le dé respuestas satisfactorias a todas sus dudas. La pregunta de Pilato ¿Qué es la verdad? (Jn 18,38) nos remite a un momento de la historia en donde cabe señalar que el contexto y las condiciones apropiadas fueron determinantes para crear esta situación, en donde el Estado representado por Pilato, refleja sin duda alguna la correspondencia entre lo que se sabe, se cree y lo que se dice; sin que para él significara peligroso lo que Jesús estaba afirmando. A veces verdad se identifica con realidad; siendo entonces necesario analizar hasta que punto es arbitrario basar nuestro conocimiento en la aceptación de lo que para cada uno de nosotros representa esa “realidad”.

Quiero entonces remitirme a un texto de María Teresa Uribe (“Una invitación a la ciencia política”) el cual hace referencia a “El imperativo del mito de la caverna de ver en la oscuridad”: Dice Platón que los hombres vivieron por mucho tiempo en un mundo de sombras, en una caverna protectora y complaciente que, cual útero materno, mantendría cierto clima de proximidad y de confianzas, mundo natural restringido por los meros afanes de la supervivencia biológica pero al mismo tiempo pobre, miserable y oscuro, donde los seres humanos permanecían encadenados, sentados en el suelo de la caverna y de espaldas a la única entrada por donde a veces se filtraba alguna luz…Allí, de espaldas a la realidad sin capacidad para distinguir, diferenciar, conocer e interpretar, permanecían los seres humanos sumisos y serenos pero incapaces de reconocer su propia situación de enclaustramiento y ceguera, así como de interrogarse sobre sí mismos, sobre la condición humana y sobre las alternativas posibles de construir algo diferente que marcara el camino de la caverna a la ciudad, de la oscuridad a la luz, de la supervivencia a la acción voluntaria y con sentido…. Finalmente, alguno o algunos deciden salir de la caverna, enfrentar la travesía por el desierto, arriesgarse en el universo de lo desconocido…. Con unos ojos que acostumbrados a la oscuridad, se deslumbraban con la intensidad de la luz solar y un cuerpo condenado a la inacción que se resistía a caminar, a subir a la cima de la montaña, a la ciudad de los dioses donde moraban las ideas y donde era posible, al menos intuitivamente, encontrar por fin el fundamento de bien o si se quiere la causa de todo lo justo, de todo lo bello y lo recto que hay en las cosas… Desde las cimas de este nuevo saber iluminado, desde sus claridades y transparencias, aquel que había podido salir de la caverna, arrastrando múltiples peligros y dificultades, podía acceder al conocimiento y comparar su suerte con la de aquellos que nunca se arriesgaron y que se mantuvieron en la prisión de las tinieblas, amarrados por las cadenas de una naturaleza agobiante que les negaba las bondades de la luz y del saber…
Este mito con el cual pretendo intentar internarme en ese mundo complejo sobre la verdad, me permite tener un acercamiento a la trivialidad de la lógica que manejamos en las contingencias de la vida social, en donde cada individuo adopta sus propias representaciones de la realidad; en donde como en el mito de la caverna a veces no nos preocupamos por ir más allá, por arriesgarnos en la búsqueda de respuestas a nuestra propia condición humana y ¿cómo hacerlo si ni siquiera la conocemos? ¿Seguimos viviendo en la caverna y nos contentamos con lo que nos cuentan? ¿Vivimos nuestra realidad como la verdad absoluta? ¿Existe resistencia natural en los humanos de escuchar otras posibilidades, resistencia al cambio?. A través de la historia se han presentado diferentes versiones sobre la verdad, algunas más persuasivas que otras; el hombre antiguo había basado las respuestas a lo desconocido en los dioses, el cristianismo sembró bases sólidas en el mundo con su “verdad”. Luego llega la ciencia que intenta convencer con demostraciones, pero la cual no es tan neutral como se esperaría, pues ella también se fue haciendo sirviente de los diferentes intereses económicos y políticos que enfrenta la humanidad y por ello dice el texto que hay un nexo interno entre las limitaciones en la expresión de las opiniones y la falta de libertad en el pensamiento mismo. La verdad es cambiante, no hay verdad absoluta ni eterna; lo que hoy es verdad probablemente mañana no lo será.
¿Acaso será necesario defenderse de las ideologías incluyendo a la ciencia? Creo que todas ellas deben verse con perspectiva, estudiarlas minuciosamente, pues como pueden ofrecernos reflexiones acertadas, también contienen maliciosas mentiras, nuestro enfoque entonces siempre debe ser crítico y analítico. Así como la ciencia nos ha liberado de algunos prejuicios con argumentos válidos, también nos ha venido coartando la imaginación y el derecho a soñar. A la ciencia le debemos nuestra incrementada libertad intelectual frente a las creencias religiosas y, asimismo la liberación de la humanidad de antiguas y rígidas formas de pensamiento. Pero ¿acaso no es ella también pretensiosa y excluyente? ¿Existe un argumento más específico para defender la posición excepcional que la ciencia tiene hoy en la sociedad? En síntesis, el argumento dice: (1) que la ciencia ha encontrado finalmente el método correcto para lograr resultados, y (2) que hay muchos resultados que prueban la excelencia del método. El argumento está equivocado, pero la mayoría de los intentos de mostrar esto llevan a un callejón sin salida. El problema con estas visiones es que ellas asumen para la mente aquello que se quiere explicar para el mundo, es decir, que funciona de una manera regular, bajo argumentos que convenzan y que pueden tener contradicciones y ellas también explican el contenido de las visiones preferidas; conocemos el significado pleno de la libertad sólo cuando tenemos una idea de la vida en un estado totalitario, de sus ventajas tanto como sus desventajas. El conocimiento así concebido es un océano de alternativas canalizadas y subdivididas por un océano de estándares. Este obliga a nuestra mente a hacer elecciones imaginativas y así lo hace crecer, la hace capaz de elegir, imaginar, criticar.

Un análisis a la educacion actual

¿CUAL ES LA NOCIÓN DE SUJETO, EN VERSIÓN DE LA PSICOLOGÍA, PARA LA EDUCACIÓN MODERNA?

Para empezar este texto se hace necesario hablar del sujeto ¿Qué es? ¿Cómo se comporta? Al inicio de este curso, (con el Fedón) pudimos notar que el sujeto en la filosofía se confunde y relaciona demasiado con el alma, con lo que en nosotros se considera superior. Sin embargo, si lo tomamos desde el punto de vista de la ciencia solo observamos determinismos físicos, biológicos, sociológicos o culturales y, en esa óptica, el sujeto se disuelve. Descartes, quien a su manera lo expresó pero no lo inventó vio que había dos mundos: uno que era relevante al conocimiento objetivo, científico: el mundo de los objetos; y otro, un mundo que compete a otra forma de conocimiento, un mundo intuitivo, reflexivo: el mundo de los sujetos. Por un lado el alma, el espíritu, la sensibilidad, la filosofía, la literatura; por otro lado las ciencias, las técnicas, la matemática.
Los aportes de Vigotski en el campo de la psicología, el conocimiento y el aprendizaje, son relevantes, ya que permiten una mirada de la materia con participación de la semiótica y la pedagogía enmarcada en contextos socioculturales. Surge de una actitud crítica frente al excesivo empirisismo que prevalecía en la disciplina, así como también frente a la separación entre una psicología explicativa basada en una metodología experimental de la ciencia natural (que se evidenciaba por ejemplo en la psicología comportamental de Pavlov o Wundt); y una psicología descriptiva para la que los procesos de orden superior solo pueden ser entendidos empáticamente. (Hermenéutica).


Superiores Avanzados (metamemoria, metacognición)
Rudimentarios (etapa lingüística: símbolo- imagen)
Procesos psicológicos
Elementales --- Pensamiento práctico, adaptación al entorno físico.

Vigotski señala algunos aspectos que permiten caracterizar los procesos psicológicos superiores:
· En éstos el individuo crea y utiliza estímulos artificiales, hecho que implica un alto nivel de regulación consciente.
· La aparición de procesos superiores se da en contextos de relaciones sociales.
· Los anteriores aspectos presuponen luego, la mediación semiótica, es decir “la existencia de herramientas psicológicas o signos que pueden ser utilizados para controlar la actividad propia y de los demás”.
Los recursos ofrecidos por la cultura pueden analizarse a la luz de la teoría de Vigotski de una manera más aproximada con su percepción de los procesos superiores rudimentarios y avanzados.
Este primer estadio se caracteriza por la internalización de sistemas de mediación, (como el habla) que es utilizado por todos los miembros de la especie humana.
El segundo corresponde a la internalización de formas de intervención propias de contextos de socialización específicos, como por ejemplo la escuela. Esta mirada sobre los contextos de socialización específicos nos servirá para adentrarnos en la perspectiva de Bordieu acerca de la cultura, la pedagogía y la violencia simbólica.
Vigotski explicaría a partir de las líneas de desarrollo natural y de desarrollo cultural la aparición de los procesos psicológicos superiores. La primera línea define los procesos de desarrollo de la percepción, la memoria y el pensamiento (propios de los mamíferos superiores). La segunda se caracteriza por la incorporación de signos desarrollados histórico/culturalmente. Estos modifican los procesos materiales dando paso a procesos psicológicos superiores.
Son marcadas las distancias entre las variantes del constructivismo social y sus coetáneos en el campo de la psicología del conocimiento que nutren algunas versiones del constructivismo en pedagogía (Téllez). Sin embargo nos interesamos en las coincidencias y puntos de encuentro. Los une la idea de que los sujetos (agentes sociales) participan – como un polo de una dialéctica compleja – en la construcción de los saberes y conocimientos de la propia realidad. Es aquí donde podemos reconocer el papel que cumple el sujeto en la educación y como ésta es influyente en su cotidianidad; muchos autores hablan de adaptar la educación a las necesidades y condiciones que prevalecen en el medio en que vivimos, pues el ser humano siempre coevoluciona con su entorno, las instituciones no siempre. La educación además de proporcionar información sobre diferentes áreas, debe generar un proceso personal y social en donde se forme al ser humano con la capacidad de crecer y desarrollar diferentes facultades con conciencia y responsabilidad social.
Para Bordieu, existe una correspondencia entre la estructura social y las estructuras mentales; entre las divisiones subjetivas del mundo social y los principios de visión y división (clasificación) del mismo que los agentes utilizan en sus prácticas. Esta correspondencia y la homología entre las estructuras cognitivas y del pensamiento y las estructuras sociales, se explica porque están genéticamente ligadas: las segundas resultan de la incorporación de las primeras (Bordieu 1992).
De hay se derivan otros presupuestos: La relatividad individual y social es a la vez objetiva y subjetiva. La actividad humana y las complejas formas de la organización social son el resultado de una dialéctica que Bordieu, al mostrar el origen de los dos conceptos centrales de su teoría (habitus y campo), presenta como: 1) En el momento de la interiorización de la exterioridad – habitus o la historia hecha cuerpo, y 2) Exteriorización de la interioridad – campus o la historia hecha cosas.
Muchos elemento de la cultura, por no decir que la mayoría de los que la constituyen, tienen un carácter arbitrario, de tal manera que se requiere un trabajo permanente de legitimización que descansa sobre variados procesos de violencia simbólica. Toda violencia simbólica (lucha simbólica) tiene como objeto el reconocimiento de la legitimidad que reclama toda forma de dominación cultural.
Es preciso dejar en claro que esta eficacia social y política del lenguaje, ya sea en las relaciones pedagógicas u otras, no es intrínseca al discurso mismo. El poder simbólico en tanto capacidad de actuar sobre el mundo actuando sobre su representación, no reside en el código lingüístico. Los sistemas simbólicos requieren una situación de contexto social, un poder delegado de institución, una autoridad (la del maestro, el padre, el sacerdote).
Los sistemas simbólicos son productos sociales que, a su vez, producen el mundo social. No se limitan a reflejar el mundo y las realidades sociales sino que, antes bien, contribuyen a constituirlo. Por ello, se sostiene que es posible transformar el mundo, transformando sus formas de representación.

lunes, 6 de octubre de 2008

El embalse de la salvajina ¿a quien beneficia?

La represa de salvajina se encuentra ubicado al noroccidente del departamento del Cauca y fue construido por la CVC (Corporación Autónoma del Valle del Cauca) En 1986, comprende los municipios de Morales, Suárez y Buenos Aires y actualmente es propiedad de una multinacional.
Alrededor de 15.000 familias se han visto afectadas por las consecuencias de este proyecto y muchos han tenido que desplazarse de sus zonas porque se encuentran encerrados en su propio territorio, sin poder producir, sin carreteras, sin puentes, sin agua potable, sin acueductos y en la miseria total.
Son muchas las promesas que le han hecho a estas poblaciones pero realmente no se ha realizado absolutamente nada por mejorar sus condiciones de vida. Llevan 20 años viviendo así y cuando han querido reclamar sus derechos han sido reprimidos a punta de "Seguridad Democrática"