lunes, 10 de noviembre de 2008

¿Que es la Verdad?



¿QUÉ ES LA VERDAD?


El hombre a través de la historia siempre se ha inquietado por alcanzar el conocimiento que le dé respuestas satisfactorias a todas sus dudas. La pregunta de Pilato ¿Qué es la verdad? (Jn 18,38) nos remite a un momento de la historia en donde cabe señalar que el contexto y las condiciones apropiadas fueron determinantes para crear esta situación, en donde el Estado representado por Pilato, refleja sin duda alguna la correspondencia entre lo que se sabe, se cree y lo que se dice; sin que para él significara peligroso lo que Jesús estaba afirmando. A veces verdad se identifica con realidad; siendo entonces necesario analizar hasta que punto es arbitrario basar nuestro conocimiento en la aceptación de lo que para cada uno de nosotros representa esa “realidad”.

Quiero entonces remitirme a un texto de María Teresa Uribe (“Una invitación a la ciencia política”) el cual hace referencia a “El imperativo del mito de la caverna de ver en la oscuridad”: Dice Platón que los hombres vivieron por mucho tiempo en un mundo de sombras, en una caverna protectora y complaciente que, cual útero materno, mantendría cierto clima de proximidad y de confianzas, mundo natural restringido por los meros afanes de la supervivencia biológica pero al mismo tiempo pobre, miserable y oscuro, donde los seres humanos permanecían encadenados, sentados en el suelo de la caverna y de espaldas a la única entrada por donde a veces se filtraba alguna luz…Allí, de espaldas a la realidad sin capacidad para distinguir, diferenciar, conocer e interpretar, permanecían los seres humanos sumisos y serenos pero incapaces de reconocer su propia situación de enclaustramiento y ceguera, así como de interrogarse sobre sí mismos, sobre la condición humana y sobre las alternativas posibles de construir algo diferente que marcara el camino de la caverna a la ciudad, de la oscuridad a la luz, de la supervivencia a la acción voluntaria y con sentido…. Finalmente, alguno o algunos deciden salir de la caverna, enfrentar la travesía por el desierto, arriesgarse en el universo de lo desconocido…. Con unos ojos que acostumbrados a la oscuridad, se deslumbraban con la intensidad de la luz solar y un cuerpo condenado a la inacción que se resistía a caminar, a subir a la cima de la montaña, a la ciudad de los dioses donde moraban las ideas y donde era posible, al menos intuitivamente, encontrar por fin el fundamento de bien o si se quiere la causa de todo lo justo, de todo lo bello y lo recto que hay en las cosas… Desde las cimas de este nuevo saber iluminado, desde sus claridades y transparencias, aquel que había podido salir de la caverna, arrastrando múltiples peligros y dificultades, podía acceder al conocimiento y comparar su suerte con la de aquellos que nunca se arriesgaron y que se mantuvieron en la prisión de las tinieblas, amarrados por las cadenas de una naturaleza agobiante que les negaba las bondades de la luz y del saber…
Este mito con el cual pretendo intentar internarme en ese mundo complejo sobre la verdad, me permite tener un acercamiento a la trivialidad de la lógica que manejamos en las contingencias de la vida social, en donde cada individuo adopta sus propias representaciones de la realidad; en donde como en el mito de la caverna a veces no nos preocupamos por ir más allá, por arriesgarnos en la búsqueda de respuestas a nuestra propia condición humana y ¿cómo hacerlo si ni siquiera la conocemos? ¿Seguimos viviendo en la caverna y nos contentamos con lo que nos cuentan? ¿Vivimos nuestra realidad como la verdad absoluta? ¿Existe resistencia natural en los humanos de escuchar otras posibilidades, resistencia al cambio?. A través de la historia se han presentado diferentes versiones sobre la verdad, algunas más persuasivas que otras; el hombre antiguo había basado las respuestas a lo desconocido en los dioses, el cristianismo sembró bases sólidas en el mundo con su “verdad”. Luego llega la ciencia que intenta convencer con demostraciones, pero la cual no es tan neutral como se esperaría, pues ella también se fue haciendo sirviente de los diferentes intereses económicos y políticos que enfrenta la humanidad y por ello dice el texto que hay un nexo interno entre las limitaciones en la expresión de las opiniones y la falta de libertad en el pensamiento mismo. La verdad es cambiante, no hay verdad absoluta ni eterna; lo que hoy es verdad probablemente mañana no lo será.
¿Acaso será necesario defenderse de las ideologías incluyendo a la ciencia? Creo que todas ellas deben verse con perspectiva, estudiarlas minuciosamente, pues como pueden ofrecernos reflexiones acertadas, también contienen maliciosas mentiras, nuestro enfoque entonces siempre debe ser crítico y analítico. Así como la ciencia nos ha liberado de algunos prejuicios con argumentos válidos, también nos ha venido coartando la imaginación y el derecho a soñar. A la ciencia le debemos nuestra incrementada libertad intelectual frente a las creencias religiosas y, asimismo la liberación de la humanidad de antiguas y rígidas formas de pensamiento. Pero ¿acaso no es ella también pretensiosa y excluyente? ¿Existe un argumento más específico para defender la posición excepcional que la ciencia tiene hoy en la sociedad? En síntesis, el argumento dice: (1) que la ciencia ha encontrado finalmente el método correcto para lograr resultados, y (2) que hay muchos resultados que prueban la excelencia del método. El argumento está equivocado, pero la mayoría de los intentos de mostrar esto llevan a un callejón sin salida. El problema con estas visiones es que ellas asumen para la mente aquello que se quiere explicar para el mundo, es decir, que funciona de una manera regular, bajo argumentos que convenzan y que pueden tener contradicciones y ellas también explican el contenido de las visiones preferidas; conocemos el significado pleno de la libertad sólo cuando tenemos una idea de la vida en un estado totalitario, de sus ventajas tanto como sus desventajas. El conocimiento así concebido es un océano de alternativas canalizadas y subdivididas por un océano de estándares. Este obliga a nuestra mente a hacer elecciones imaginativas y así lo hace crecer, la hace capaz de elegir, imaginar, criticar.

Un análisis a la educacion actual

¿CUAL ES LA NOCIÓN DE SUJETO, EN VERSIÓN DE LA PSICOLOGÍA, PARA LA EDUCACIÓN MODERNA?

Para empezar este texto se hace necesario hablar del sujeto ¿Qué es? ¿Cómo se comporta? Al inicio de este curso, (con el Fedón) pudimos notar que el sujeto en la filosofía se confunde y relaciona demasiado con el alma, con lo que en nosotros se considera superior. Sin embargo, si lo tomamos desde el punto de vista de la ciencia solo observamos determinismos físicos, biológicos, sociológicos o culturales y, en esa óptica, el sujeto se disuelve. Descartes, quien a su manera lo expresó pero no lo inventó vio que había dos mundos: uno que era relevante al conocimiento objetivo, científico: el mundo de los objetos; y otro, un mundo que compete a otra forma de conocimiento, un mundo intuitivo, reflexivo: el mundo de los sujetos. Por un lado el alma, el espíritu, la sensibilidad, la filosofía, la literatura; por otro lado las ciencias, las técnicas, la matemática.
Los aportes de Vigotski en el campo de la psicología, el conocimiento y el aprendizaje, son relevantes, ya que permiten una mirada de la materia con participación de la semiótica y la pedagogía enmarcada en contextos socioculturales. Surge de una actitud crítica frente al excesivo empirisismo que prevalecía en la disciplina, así como también frente a la separación entre una psicología explicativa basada en una metodología experimental de la ciencia natural (que se evidenciaba por ejemplo en la psicología comportamental de Pavlov o Wundt); y una psicología descriptiva para la que los procesos de orden superior solo pueden ser entendidos empáticamente. (Hermenéutica).


Superiores Avanzados (metamemoria, metacognición)
Rudimentarios (etapa lingüística: símbolo- imagen)
Procesos psicológicos
Elementales --- Pensamiento práctico, adaptación al entorno físico.

Vigotski señala algunos aspectos que permiten caracterizar los procesos psicológicos superiores:
· En éstos el individuo crea y utiliza estímulos artificiales, hecho que implica un alto nivel de regulación consciente.
· La aparición de procesos superiores se da en contextos de relaciones sociales.
· Los anteriores aspectos presuponen luego, la mediación semiótica, es decir “la existencia de herramientas psicológicas o signos que pueden ser utilizados para controlar la actividad propia y de los demás”.
Los recursos ofrecidos por la cultura pueden analizarse a la luz de la teoría de Vigotski de una manera más aproximada con su percepción de los procesos superiores rudimentarios y avanzados.
Este primer estadio se caracteriza por la internalización de sistemas de mediación, (como el habla) que es utilizado por todos los miembros de la especie humana.
El segundo corresponde a la internalización de formas de intervención propias de contextos de socialización específicos, como por ejemplo la escuela. Esta mirada sobre los contextos de socialización específicos nos servirá para adentrarnos en la perspectiva de Bordieu acerca de la cultura, la pedagogía y la violencia simbólica.
Vigotski explicaría a partir de las líneas de desarrollo natural y de desarrollo cultural la aparición de los procesos psicológicos superiores. La primera línea define los procesos de desarrollo de la percepción, la memoria y el pensamiento (propios de los mamíferos superiores). La segunda se caracteriza por la incorporación de signos desarrollados histórico/culturalmente. Estos modifican los procesos materiales dando paso a procesos psicológicos superiores.
Son marcadas las distancias entre las variantes del constructivismo social y sus coetáneos en el campo de la psicología del conocimiento que nutren algunas versiones del constructivismo en pedagogía (Téllez). Sin embargo nos interesamos en las coincidencias y puntos de encuentro. Los une la idea de que los sujetos (agentes sociales) participan – como un polo de una dialéctica compleja – en la construcción de los saberes y conocimientos de la propia realidad. Es aquí donde podemos reconocer el papel que cumple el sujeto en la educación y como ésta es influyente en su cotidianidad; muchos autores hablan de adaptar la educación a las necesidades y condiciones que prevalecen en el medio en que vivimos, pues el ser humano siempre coevoluciona con su entorno, las instituciones no siempre. La educación además de proporcionar información sobre diferentes áreas, debe generar un proceso personal y social en donde se forme al ser humano con la capacidad de crecer y desarrollar diferentes facultades con conciencia y responsabilidad social.
Para Bordieu, existe una correspondencia entre la estructura social y las estructuras mentales; entre las divisiones subjetivas del mundo social y los principios de visión y división (clasificación) del mismo que los agentes utilizan en sus prácticas. Esta correspondencia y la homología entre las estructuras cognitivas y del pensamiento y las estructuras sociales, se explica porque están genéticamente ligadas: las segundas resultan de la incorporación de las primeras (Bordieu 1992).
De hay se derivan otros presupuestos: La relatividad individual y social es a la vez objetiva y subjetiva. La actividad humana y las complejas formas de la organización social son el resultado de una dialéctica que Bordieu, al mostrar el origen de los dos conceptos centrales de su teoría (habitus y campo), presenta como: 1) En el momento de la interiorización de la exterioridad – habitus o la historia hecha cuerpo, y 2) Exteriorización de la interioridad – campus o la historia hecha cosas.
Muchos elemento de la cultura, por no decir que la mayoría de los que la constituyen, tienen un carácter arbitrario, de tal manera que se requiere un trabajo permanente de legitimización que descansa sobre variados procesos de violencia simbólica. Toda violencia simbólica (lucha simbólica) tiene como objeto el reconocimiento de la legitimidad que reclama toda forma de dominación cultural.
Es preciso dejar en claro que esta eficacia social y política del lenguaje, ya sea en las relaciones pedagógicas u otras, no es intrínseca al discurso mismo. El poder simbólico en tanto capacidad de actuar sobre el mundo actuando sobre su representación, no reside en el código lingüístico. Los sistemas simbólicos requieren una situación de contexto social, un poder delegado de institución, una autoridad (la del maestro, el padre, el sacerdote).
Los sistemas simbólicos son productos sociales que, a su vez, producen el mundo social. No se limitan a reflejar el mundo y las realidades sociales sino que, antes bien, contribuyen a constituirlo. Por ello, se sostiene que es posible transformar el mundo, transformando sus formas de representación.