

¿QUÉ ES LA VERDAD?
El hombre a través de la historia siempre se ha inquietado por alcanzar el conocimiento que le dé respuestas satisfactorias a todas sus dudas. La pregunta de Pilato ¿Qué es la verdad? (Jn 18,38) nos remite a un momento de la historia en donde cabe señalar que el contexto y las condiciones apropiadas fueron determinantes para crear esta situación, en donde el Estado representado por Pilato, refleja sin duda alguna la correspondencia entre lo que se sabe, se cree y lo que se dice; sin que para él significara peligroso lo que Jesús estaba afirmando. A veces verdad se identifica con realidad; siendo entonces necesario analizar hasta que punto es arbitrario basar nuestro conocimiento en la aceptación de lo que para cada uno de nosotros representa esa “realidad”.
Quiero entonces remitirme a un texto de María Teresa Uribe (“Una invitación a la ciencia política”) el cual hace referencia a “El imperativo del mito de la caverna de ver en la oscuridad”: Dice Platón que los hombres vivieron por mucho tiempo en un mundo de sombras, en una caverna protectora y complaciente que, cual útero materno, mantendría cierto clima de proximidad y de confianzas, mundo natural restringido por los meros afanes de la supervivencia biológica pero al mismo tiempo pobre, miserable y oscuro, donde los seres humanos permanecían encadenados, sentados en el suelo de la caverna y de espaldas a la única entrada por donde a veces se filtraba alguna luz…Allí, de espaldas a la realidad sin capacidad para distinguir, diferenciar, conocer e interpretar, permanecían los seres humanos sumisos y serenos pero incapaces de reconocer su propia situación de enclaustramiento y ceguera, así como de interrogarse sobre sí mismos, sobre la condición humana y sobre las alternativas posibles de construir algo diferente que marcara el camino de la caverna a la ciudad, de la oscuridad a la luz, de la supervivencia a la acción voluntaria y con sentido…. Finalmente, alguno o algunos deciden salir de la caverna, enfrentar la travesía por el desierto, arriesgarse en el universo de lo desconocido…. Con unos ojos que acostumbrados a la oscuridad, se deslumbraban con la intensidad de la luz solar y un cuerpo condenado a la inacción que se resistía a caminar, a subir a la cima de la montaña, a la ciudad de los dioses donde moraban las ideas y donde era posible, al menos intuitivamente, encontrar por fin el fundamento de bien o si se quiere la causa de todo lo justo, de todo lo bello y lo recto que hay en las cosas… Desde las cimas de este nuevo saber iluminado, desde sus claridades y transparencias, aquel que había podido salir de la caverna, arrastrando múltiples peligros y dificultades, podía acceder al conocimiento y comparar su suerte con la de aquellos que nunca se arriesgaron y que se mantuvieron en la prisión de las tinieblas, amarrados por las cadenas de una naturaleza agobiante que les negaba las bondades de la luz y del saber…
Este mito con el cual pretendo intentar internarme en ese mundo complejo sobre la verdad, me permite tener un acercamiento a la trivialidad de la lógica que manejamos en las contingencias de la vida social, en donde cada individuo adopta sus propias representaciones de la realidad; en donde como en el mito de la caverna a veces no nos preocupamos por ir más allá, por arriesgarnos en la búsqueda de respuestas a nuestra propia condición humana y ¿cómo hacerlo si ni siquiera la conocemos? ¿Seguimos viviendo en la caverna y nos contentamos con lo que nos cuentan? ¿Vivimos nuestra realidad como la verdad absoluta? ¿Existe resistencia natural en los humanos de escuchar otras posibilidades, resistencia al cambio?. A través de la historia se han presentado diferentes versiones sobre la verdad, algunas más persuasivas que otras; el hombre antiguo había basado las respuestas a lo desconocido en los dioses, el cristianismo sembró bases sólidas en el mundo con su “verdad”. Luego llega la ciencia que intenta convencer con demostraciones, pero la cual no es tan neutral como se esperaría, pues ella también se fue haciendo sirviente de los diferentes intereses económicos y políticos que enfrenta la humanidad y por ello dice el texto que hay un nexo interno entre las limitaciones en la expresión de las opiniones y la falta de libertad en el pensamiento mismo. La verdad es cambiante, no hay verdad absoluta ni eterna; lo que hoy es verdad probablemente mañana no lo será.
¿Acaso será necesario defenderse de las ideologías incluyendo a la ciencia? Creo que todas ellas deben verse con perspectiva, estudiarlas minuciosamente, pues como pueden ofrecernos reflexiones acertadas, también contienen maliciosas mentiras, nuestro enfoque entonces siempre debe ser crítico y analítico. Así como la ciencia nos ha liberado de algunos prejuicios con argumentos válidos, también nos ha venido coartando la imaginación y el derecho a soñar. A la ciencia le debemos nuestra incrementada libertad intelectual frente a las creencias religiosas y, asimismo la liberación de la humanidad de antiguas y rígidas formas de pensamiento. Pero ¿acaso no es ella también pretensiosa y excluyente? ¿Existe un argumento más específico para defender la posición excepcional que la ciencia tiene hoy en la sociedad? En síntesis, el argumento dice: (1) que la ciencia ha encontrado finalmente el método correcto para lograr resultados, y (2) que hay muchos resultados que prueban la excelencia del método. El argumento está equivocado, pero la mayoría de los intentos de mostrar esto llevan a un callejón sin salida. El problema con estas visiones es que ellas asumen para la mente aquello que se quiere explicar para el mundo, es decir, que funciona de una manera regular, bajo argumentos que convenzan y que pueden tener contradicciones y ellas también explican el contenido de las visiones preferidas; conocemos el significado pleno de la libertad sólo cuando tenemos una idea de la vida en un estado totalitario, de sus ventajas tanto como sus desventajas. El conocimiento así concebido es un océano de alternativas canalizadas y subdivididas por un océano de estándares. Este obliga a nuestra mente a hacer elecciones imaginativas y así lo hace crecer, la hace capaz de elegir, imaginar, criticar.
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